Ninguno de los siete pecados capitales rondaban por la vida de Amelie,una joven de 18 años ubicada en un pequeño pueblecito a las afueras de Canadá.Su familia era de clase media,pero eso jamás fue impedimento para recibir tan buena educación e incluso los fines de semana,acudia una mujer que la daba clases de ´´la compostura que debe tomar una señorita``,una clase que ,a Amelie le aburría bastante ya que veía como sus demás amigas eran totalmente independientes con su vida y se comportaban como se les antojaban.A pesar de eso,seguía las clases,y eso le convirtió en lo que se llama, ``una mujer hecha y derecha``.Cada sábado,solia quedar un rato por las tardes con sus amigas,pero hasta las 7,mas tarde no,y nada de chicos.Asique tampoco podría conocer a ningún hombre,ni tener relaciones,como cualquier amiga suya,que a su edad,ya había tenido.
El tiempo pasaba,y Amelie se aconstumbro,a su pesar,a aquella vida con tantas prohibiciones.Se convirtió es eso que sus padres querían ,una mujer…hecha y derecha.A sus 26 años vivía sola,pues sus padres fallecieron y ella heredó la casa.Una casa vieja,grande,y lo peor, vacia.Llegó a la conclusión de que algo tenia que hacer con su vida,y como no tenia nada que le atase allí, decidió mudarse a la ciudad.Sabia que se le iva a hacer muy difícil,ya que jamás había salido del pueblo,pero estaba dispuesta a enfrentarse a todo.Y asi fue.Maleta en mano,cerro las puertas de lo que fue toda una vida para ella.Y antes de irse,echo desde fuera,una vista a la que había sido la ventana de su cuarto,donde cada noche se había asomado para disculparse ante sus amigas,por no poder salir a pasear...

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